
Es increíble cómo pasa y pasa el tiempo, es un año más lleno de soledad y con pocos avances, pero ya decidí no estar más triste, intentar lo posible, no dejar de hacer lo que me agrada, no mortificarme por ese dinero que YA DEBERÍA TENER y no tengo, por ese trabajo que no mejora, por esa persona que no llega.
Quiero esta Navidad algo distinto, quiero paz conmigo mismo, quiero sentirme bien con Lucho Rojas primero, agradarme, conversarme, entenderme, acompañarme más aún, proponerme cosas pero de común acuerdo entre "lo de adentro y lo de afuera"; incluso contentarme con las cosas que tengo y que a menudo dejo de disfrutar por esa terrible y enfermiza sed de más, de aquello "más" que no llega, que tarda tanto, y que me oprime el pecho y me produce ese temeroso sueño, ése que trato de sentir cada vez menos.
Eso quiero de esta Navidad, ser más humano (me ayudará Almodóvar), ser más hijo, más hermano, ser más yo. Creo que sí puedo, creo que son esas cosas simples de la vida que seres tan simples como yo dejamos pasar, dándonos cuenta, dejamos de ser felices, de estar contentos, de estar bien con nosotros. Quiero descubrir esta Navidad que soy capaz de querer y ser querido, que no soy tan malo, ni tan feo, ni tan aburrido, ni tan borracho, ni tan odioso, ni tan vacío como me veo aún y me ven aún, quiero que la Navidad sea eso para mí: descubrirme, descubrirlos...